24 AÑOS LUZ
La fiera nostalgia se ha aposentado otra vez en este espacio al cual creí vacuo, se ha quedado en las esquinas, por debajo de algunas cosas, en los cielorrasos, pululando tímida con aroma añejo, impregnada en algunas canciones, residual a modo de nomeolvides en el alma para recordarte en tiempos como los de hoy.
De este lado del mundo, te cuento, nuestro planeta se está trasladando de la misma manera, al sol lo veo con unos grados más hacia el sur, monótonamente blanco, amarillo, naranja, rojizo y lejano. Las madrugadas ya no tienen ese frio húmedo que podía traspasar la ropa y congelarte la piel, acobarda al incauto y hace temblar al cuajado, los crepúsculos con sus noches respectivas ya no traen consigo el viento con las partículas de agua que humedecían sin advertirlo, la mar, la mar tan dulcemente en estas tardes tibias invita a contemplar los esporádicos ocasos con sol, esta tibia, esta medio soleada, el oleaje con su sonido difícil de describir invitando a mojarte los pies, sus piedras, la arena, los muelles los barcos, las gaviotas y los pecadores o bañistas desinformados todos de los demás y así sucesivamente, pero yo ahí y ellos por allá.
El mágico cuento se ha descolorido, sus letras han quedado suspendidas y perdiendo forma, olvidadas, los parajes que fueran escenario, lo épico que fuere, lo irreal de las batallas, lo tragicómico de los roles, ya no está más, y de la nostalgia los protagonistas se han mandado mudar, odiándose, amándose, sabiendo que nada en el mundo va tener el mismo sabor, pero así se quiso; y entonces así mismo no fuimos.
Hoy 21 de Octubre del 2011 a medio día el universo tuvo alineación irrepetible en varios miles de años, ha afectado a algunos, no a mí, puedo escribirte desde aquí, este aquí tan acostumbrado a verme hacerlo, este aquí que conoce de mis manías, este aquí que me ve y cuando no, no me precisa, ambos esperamos a mañana.
Estás mutando, como algunos ofidios, de piel, de olor, de sabor (estoy seguro), de sonido, forma y creo que de esencia también, al igual que yo hace algún tiempo atrás, puedo reconocerte por que tu modus vivendi es el que fue mío, me has copiado y no pude darme cuenta, te has quedado con lo peor de mi, con mis miedos, con mis adicciones, con mis manías, has mutado como yo pero te advierto, el infierno no queda muy lejos de donde es el fin de la vía que estas tomando y como yo ya salí de ahí, sé que tienen espacios disponibles para los como nosotros.
Tengo que agradecer mucho de lo tuyo que se me pegó cuando nos forjábamos para nuestro HOY, la mejor enseñanza que me dejaste está vinculada al DAR, al EGO.
Lo que diste no fue el paraíso, es cierto, pero (yo digo) se le parecía bastante, o será que lo que tu supusiste miserias para mi eran invaluables?, supe hacer de cada jirón tuyo, de cada lapso de tu tiempo en mi, de cada muestra de amor, de cada ofensa, lo más bello que tenía, lo que yo di, no fueron del todo tormentos pero fueron pocas alegrías y lo di con todo el amor que alguna vez sentí, ambos esperamos más a cambio de lo que dábamos, HOY sé que ese fue uno de nuestros errores, aprendí que si alguien da, lo hace porque en el existe eso, (NO PUEDO DAR AQUELLO QUE NO TENGO) si algo entrego es porque quise hacerlo yo y no por reciprocidad (LO GENUINO Y PURO NO SE COMPARA CON NADA) y lo hago porque me nace hacerlo (INCONDICIONAL) y me siento bien haciéndolo.
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Segunda lección, Yo soy yo en una única e inigualable identidad, hoy no preciso de bailar acompañado por que puedo ser feliz haciéndolo solo, y me opongo rotundamente al comentario de que para bailar se necesitan dos, aprendí de ti que no necesito a nadie que me espere al anochecer, me cuide de mi cuando enferme, que reproche mis desaciertos, que goce conmigo mis éxitos, que me acompañe en mi vejez, mi personalidad se ha tornado fuerte e independiente, “cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes”[1] me hice grande y solitario.
Victoriosa tú, no tengo más que decirte, has ganado en nuestra derrota, y sabemos que no se trataba de eso “ganar o perder” se trataba de ser felices, sin lograrlo, no hemos fracasado, hay un motivo para cada uno de nosotros, y solo somos medio para la voluntad de Dios, lo sabemos.
Hoy que lejos han quedado nuestros cuerpos del tibio abrazo que se regalaría a media noche, otorgándonos los perdones que sabemos tardaron pero al fin han completado el ciclo que fuéramos.
Gracias eterna, inmortal, única, esta historia con mal final me gustó, fue nuestra, fue única y será para siempre, sus años, sus metas, su milagroso fruto, es tiempo de que nuestro coctel se disuelva.
Ahora que me tengo a mi mismo y me pertenezco… Tuyo hasta el fin