domingo, 15 de mayo de 2011

Memorias de un paria

(P-2 “2006”)
Hola 2006, quise escribir sobre ti, contar lo vivido, simular que no perdí nada, para no conflictuarme más, a mi pesar; y fue así que, mal que mal, salimos bien librados, paginas para nuestra historia que, sabemos,  nos hace y hará cómplices de un imposible, “NUESTRO IMPOSIBLE”
¿Puedes recordar con nitidez?
El tiempo atrás lo recuerdo con nostalgia, risillas, pisca de frustración, valentía, todavía me quema la cabeza, testarudez, humedad, todo clandestino, fiereza, despojo, arrebatos, gloria, de mis actuares mas caballerescos, de mi control hormonal, de mis toques no dados, de que me perteneciste sin pertenecerme, de haber sido tuyo sin serlo completamente.
Lo recuerdo por tus grandes dones y todo lo que diste, por tu lengua extranjera que me encendía, por tus pequeños dotes que me supieron tan dulces, por los tuyos que sentí y siento míos, por los míos, que  te metiste sin pedirlo yo y que seguramente te tienen y sienten.
-Por nuestros conflictos 2006- (mas míos que tuyos)… ¡SALUD! año viejo querido, queridísimo siempre, inolvidable, de bellas memorias.
Recuerdo que tuviste tu parte atroz también, en la que me veo como verdugo, pero no tienes que cargar con eso, buen año para el vino, malo para el amor, con mi vitalidad de otrora, la de tu año, ¿imaginaste sentirme el 2011 con achaques e incurables que ya arrastro? Confuso, cadente, lento, muchas veces inentendible, rumiándome pensamientos bastante viejos. ¡Yo no! No me reconocerías 2006 si me tuvieses frente tuyo, aunque dicen que muchas marcas son imborrables y ciertas esencias inconfundibles ¿no? Yo te marque 2006 sin siquiera repararlo, y tú me marcaste, me recordarías y me reconocerías en cualquier palmo del camino que nos quede. Eres un tiempo que he sabido querer como debo querer, a pesar de mis turbios deseos, tengo para ti mi corazón abierto.
¿Cambiarias tu curso si traemos los años atrás 2006? ¿Cómo transcurrirías 2006?
Fuiste un año de mucha lucha interna, con muchas lecciones, que forjo en parte lo que ahora soy, me diste como a hierro caliente, algunos martillazos definitivos.
No puedo despedirme de ti 2006, pero te abrazo tan, tan seguro como me aferre a ti entonces, la noche de la ciudad iluminada bajo nuestros ojos, la noche de un hasta pronto.

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